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calefacción solar



La calefacción solar es un tipo de sistema energético que captura la radiación solar y la convierte en calor. Para un uso residencial, este sistema de energía sirve para calentar agua sanitaria ( ACS ), o bien para climatización.

Los sistemas solares térmicos suponen un ahorro de hasta el 55% en la factura del gas.


Tipos de sistemas solares térmicos



Existen dos sistemas de aprovechamiento térmico solar:


1. Sistemas de circulación por termosifón:


Un sistema por termosifón contiene un depósito situado en lo más alto de la placa solar térmica. La placa solar contiene un circuito a modo de parrilla lleno de un fluido caloportador (generalmente algún anticongelante que contiene glicol o etilenglicol). El depósito tiene dentro un circuito hecho de tubo de cobre en espiral que entra y sale de él. Este serpentín es un intercambiador de calor que se conecta al circuito de la placa. El serpentín lleva el líquido calentado por la placa al interior del depósito y transmite su calor al agua que hay en el mismo. De esta forma el anticongelante cede el calor al agua del depósito, pero no entra en contacto con ella. Por tanto, la descripción de lo que sucede cuando el circuito funciona es la siguiente:

  • El sol calienta la placa y el líquido que contiene. Al calentarse el fluido asciende y entra dentro del depósito a través del circuito de serpentín interno.
  • El anticongelante cede el calor al agua del depósito porque está más fría, y al hacerlo se enfría, con lo que tiene la tendencia a caer de nuevo hacia la placa.
  • De vuelta en la placa se calienta y asciende hacia el depósito otra vez. Y así una vez tras otra el líquido hace su circuito y va calentando el agua del depósito de manera autónoma. No existe más necesidad energética que la luz solar para que funcione. Son circuitos simples y muy efectivos, ideales para viviendas unifamiliares
  • En caso de mucha insolación y para prevenir que se alcancen temperaturas demasiado elevadas, se instala una válvula de alivio de presión que libera agua caliente para que entre agua fría y se refrigere el sistema. Esta válvula es mecánica y tampoco necesita electricidad alguna.

2. Sistemas de circulación forzada:

Los sistemas de circulación forzada nacen de la necesidad de almacenar el agua caliente en un lugar diferente al campo de captación (lugar en el que se ubican las placas) por razones de espacio o de distribución. En comunidades de vecinos, por ejemplo, suele haber un gran campo de captación y un depósito interior en el edificio. Estos sistemas permiten redirigir la energía a depósitos individuales o secundarios, entre otras ventajas.


El sistema de circulación forzada se basa en una unidad de control más o menos compleja. Varios termostatos miden la temperatura a la entrada y a la salida del campo de captación y cuando hay una ganancia de temperatura se acciona una bomba de circulación que dirige el fluido caliente hacia los puntos de almacenaje del calor (depósito o depósitos). De esta forma se reproduce forzadamente lo que en los circuitos por termosifón se produce naturalmente: cuando hay sol la bomba funciona y almacena el calor mediante un serpentín en la zona de acumulación.


¿Es necesario que el cielo esté despejado para generar calor con una instalación solar térmica?


No es necesario, ya que existen paneles capaces de capturar la energía solar difusa. Por ello, aun en los días más nublados, estas placas podrían generar hasta un 25% de lo que se consigue en un día sin nubes.


¿Cuánto tiempo se necesita para calentar un depósito de agua?


Para la producción de agua caliente sanitaria ( ACS ), en un día soleado bastarían unas tres o cuatro horas para conseguir una temperatura de 40ºC.


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